Mi experiencia Erasmus

Sin duda, una de las mejores experiencias que puedes vivir en la vida es la de irte a estudiar o realizar las prácticas de los estudios cursados a otro país mediante una beca Erasmus. Sirve para aprender, sobre todo de la vida, y por supuesto, también para divertirte. A muchos les cambia la vida, ¡y yo no he sido una excepción!

Un día nuestra tutora nos informó de que por primera vez, en el Luis Buñuel, nos daban la oportunidad a los estudiantes de ciclo superior para poder realizar nuestras prácticas en el extranjero. Sin mucho pensarlo decidí solicitarlo. En su día, en la Universidad, tuve la oportunidad y la dejé pasar, y, cosas de la vida; ¡volvió a aparecer! Esta vez no la podía perder.

Después de haber realizado las pruebas necesarias junto con mis compañeras en la empresa que me concedía la oportunidad de realizar las prácticas, llegó el día en el que finalmente mi tutora me informó que había sido la seleccionada para irme de Erasmus a Bruselas. ¡No me lo podía creer!

Los primeros días fueron caóticos: la barrera del idioma, encontrar una casa para vivir esos meses, primeros días de prácticas y de estrés…

Pero al final todo cambió. Iba pasando el tiempo y contaba con tristeza los días que me quedaban en la oficina. No quería irme de allí. Estaba feliz, a gusto con mi trabajo, tenía los mejores compañeros que podía tener, me gustaba por primera vez lo que hacía, había encontrado mi vocación.

Ruth García en videoconferencia desde Bruselas el día del Acto de Graduación

Ruth García en videoconferencia desde Bruselas el día del Acto de Graduación

Pero no todo fue trabajo. Los fines de semana iban pasando de fiesta en fiesta, la famosa vida Erasmus. Siempre había algún plan, o venían amigos de España para aprovechar la visita y conocer Bruselas.

Cuando sólo quedaban quince días para volverme a España, y aunque tenía ya el “olor” a Navidad, deseaba que no pasaran los días para volverme. Lo deseé tan fuerte dentro de mí, que al final mi estancia se alargó en Bruselas, perdí el billete de vuelta que tenía comprado y aún no conozco el día en el que volveré a España.

Encontré un trabajo gracias al cual he podido alargar mi estancia aquí mientras sigo formándome en el idioma, he cambiado de casa, de compañeros… he vuelto a empezar. Durante este tiempo aquí en Bruselas, hice muchos amigos que ya se han ido y sigo haciendo amistades con otros que vienen…llega un punto en el que tu “familia” aquí son los amigos que haces.

Me he conocido a mí misma, he aprendido a estar sola, a organizarme… en definitiva, a “sacarme las castañas del fuego”.

Para mí esto no es un resumen de mi Erasmus, porque para mí, aunque mis prácticas del ciclo hayan terminado, mis” prácticas” de la vida continúan, y creo que por el momento, aún me queda mucho tiempo por seguir de “Erasmus”.

Mil gracias por la oportunidad que me dio el Instituto.

Ruth García Palafox (CFS Secretariado)

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