«Mi experiencia Erasmus en Toulouse»

Por Beatriz Aguilar Nombela
CFS Secretariado

Quién me iba a decir a mí que me vería en esta situación, una chica rozando la treintena y realizando el Erasmus… pero aquí estoy y me alegro de haber dado el paso.
Todo comenzó cuando nuestra tutora nos comentó que estaba la posibilidad de realizar la FCT en el extranjero gracias a la beca Erasmus. Desde ese momento se me puso un nudo en el estómago, ya que es algo que siempre me había apetecido hacer pero que por unas cosas u otras al final no lo haces, y sobre todo porque ves como otra gente que se atreve a dar el paso luego viene encantada con la experiencia. Así que aún teniendo trabajo indefinido, decidí dejarlo y partir al extranjero, pensando en mí, personal y profesionalmente.

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Toulouse

Mi ciudad de Erasmus ha sido Toulouse (Francia), la Ciudad Rosa, en la que puse un pie el 1 de octubre del 2013 y mi primera impresión fue buenísima ya que todo el mundo me decía que iba hacer mucho frío, en cambio el sol brillaba y nos acompañó durante, prácticamente, todo el primer mes. Comenzaba la aventura, junto con una compañera y amiga del curso, y sin hablar prácticamente el idioma llego la hora de decir mis primeras palabras en francés asique nos dirigimos al punto de información del aeropuerto para preguntar dónde se podía comprar los billetes del bus para el centro de la ciudad, con la esperanza de que alguien hablara español. En ese momento me di cuenta que el hacerte entender era difícil pero más aún era el comprender lo que te decían.
Una vez instalada en el albergue que fue mi casa durante 15 días y donde conocí a gente de todas las nacionalidades, pero sobre todo franceses. Con ellos compartí alguna que otra charlita, como meramente podía, y alguna que otra fiesta, también importante.
Sin duda las primeras semanas son difíciles, nuevos horarios, hacerte con un móvil francés para poder contactar con los propietarios y con la empresa donde realizas la FCT, el idioma,…pero para mí lo más difícil ha sido encontrar casa. Sin que nadie me avisara con antelación de que me tenía que buscar alojamiento en Toulouse (ciudad con demasiados estudiantes y poca oferta de alquileres) me puse en marcha y junto con mi amiga Sandra, nos pateamos la ciudad de Norte a Sur y de Este a Oeste. Pasaban los días y no encontrábamos nada, las residencias estaban a tope y te decían que por 3 meses no había nada, que era poco tiempo; los particulares te pedían un resguardo de un banco francés o un contrato; y las inmobiliarias eran demasiado caras. El sentimiento de desesperación se apoderaba de mí, me veía durmiendo debajo de un puente pasando frío o gastándote un dineral en algún hostal o albergue. Hasta que un día ves ese esperado rayito de sol y todo comienza a ir bien, por fin consigues casa, ahora ya sí que sí, empiezas a comportarte como cual francés. El dicho “adonde fueres haz lo que vieres” yo lo lleve a cabo, cuando me quise dar cuenta ya le decía al conductor del autobús “bonjour / bonsoir” al subirme y “au revoir, merci” al bajar.
Y llega el día de ir a la empresa, te levantas nerviosa sin saber que ponerte, quieres dar una buena imagen. Te ves plantada delante de la puerta sin saber si te van a dar dos besos, la mano o simplemente un bonjour. En mi caso, los compañeros fueron muy agradables y aun entendiendo muy poco el francés me intentaban dar conversación. Aun estando bien en la empresa, pasaban los días y mi estado de ánimo fue cambiando como si estuviera montada en una montaña rusa, algunos días estaba genial con trabajo que hacer, la jornada laboral se pasaba rápida; pero otros, en cambio, no sabía lo que hacer y es cuando empiezas a pensar que quién te mandaría en meterte en estos embrollos y lo bien que estaría en mi casa con la familia y los amigos cerca de mí.
Pero eso pasa y cuando te das cuenta ves que has aprendido algo más del idioma (no mucho tampoco porque la verdad es poco tiempo), a que puedes valerte por ti solo sin ayuda de nadie en otro país diferente, a valorar lo que tenías antes y a mirar hacia el futuro.
Y lo único y más importante es lo que nos dijo nuestra tutora antes de irnos de España y que todos mis amigos y familiares me repetían: “disfruta de la experiencia”. Y aunque intente explicarte todas las sensaciones vividas son muchas y muy difíciles de plasmarlas sobre un papel, lo único que puedo hacer es animarte a dar el paso y no te lo pienses más, coge el toro por los cuernos y… voilà, márchate! Es una experiencia que tendría que ser obligatoria para todos.
APROVECHA LAS OPORTUNIDADES

Mi experiencia Erasmus-5

Bourdeaux

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Albi

También aproveché la situación e hice turismo por varios lugares maravillosos de La France como el pequeño municipio de Albi, conocida como “la ciudad roja” por el color de sus edificios y declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2010; Carcasonne, ciudad conocida por su ciudadela amurallada; Bourdeaux, por sus viñedos y elegancia de sus edificios; y Montpellier, una ciudad muy joven. Os dejo algunas fotos.

Montepellier

Montepellier

Carcasonne

Carcasonne

 

Agradezco al I.E.S. Luis Buñuel la oportunidad que me habéis dado,

Gracias!!

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